martes, 29 de noviembre de 2011

capitulo cuatro




- Qué cosas tiene la vida. Años sufriendo porque nunca quiso saber nada de mi familia ni de mis amigos; hizo lo imposible por apartarme de ellos porque me quería sólo para él (decía), y ahora es una suerte porque no puede localizarme y en cambio yo, como delante de una tv voy enterándome de sus bandazos. ¿Venganza? Pues qué coño, ¡sí!

- Pat, bonita, te quería aislar porque eras la cebra más torpe de la manada; una presa fácil. Y sí, algo cabreado está. Ha vuelto a casa de su mamá ”¡Póbrecito hijo mío lo que le ha hecho esa zorra!” y en cuatro días ya veo otra cebra a cuadros en sus garras.

            Y así estamos, con nuestros diálogos. La pobrecilla,  está jodida pero empieza a disfrutar de esa fruta fresca y jugosa: la venganza. Yo me mojo sólo de pensar en la cara que se le quedó al manso.

            Del inicio de este festival hace  ya dos meses. Después de preguntar a las pocas personas conocidas en común (que lógicamente tenían instruccciones nuestras de decir que no sabían nada) parece que ha desistido y ha comentado en el café que lo habíamos dejado de mutuo acuerdo  porque él ya estaba harto de la relación, que lo único que Pat quería era tener un hijo y él no estaba para hostias. Ramón, el camarero, dice que tiene que hacer esfuerzos para que no se le escape la risa.

- Ramón es otro capullete, ahora se alegra porque me echó los trastos y preferí a Quique.
- ¡Pat!, prou. Que no eres el ombligo del mundo, tía. Mucha cara bonita y muchas tetas, pero la que te tengo que sacar de los apuros soy yo. Y de lo que te he dicho...cada vez menos, mona, que vas cumpliendo añitos.
- ¡envidiosa!


(continuará)

5 comentarios:

  1. Aquí hay "leña" para todos... voy a pasar de puntillas....


    besos

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  2. Tranquilo, apara ti no, que eres un cielo :)


    chau

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  3. Los hombres tienen sus cosas...pero a veces llega alguno que es distinto...cuando aparezca, píllalo porque es uno entre miles.
    Siempre he preferido a los tíos informales porque a la larga resultan mejores personas y cuando acaba la relación, siempre dejan buen sabor de boca, te acuerdas de ellos con una sonrisa y te das cuenta que no fue tan mala la relación, que te reíste un montón y que en muchos casos, siguen estando allí como amigos leales.
    Un besito.

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  4. Bueno, a mí me gustan a estas alturas de la vida solo los buenos polvos.
    Para qué complicarse más?
    La venganza no sirve para nada. Un buen tapizado de indiferencia es lo más.
    Cuánta razón tienes...
    Besos, Patt.

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  5. Esos tios no cambian nunca, se van con su mama que para ello ses una santa y las demás todas putas...

    La venganza no me gusta, pero irme lo más lejos posible de donde pastan estos individuo eso si

    Besos

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