domingo, 27 de noviembre de 2011

capítulo tres



-¡oh qué descuido!Tendremos que buscar un piso nuevo en quince días por tu culpa- dijo.
-Tendrás- maticé- Pat y yo ya tenemos apalabrado el nuestro.
-Así -gritó Pat entre lágrimas- podrás intentar tirarte casi a la fuerza a Marga en una cama en la que no duerma yo. Me lo contó entre lágrimas ayer, cerdo de mierda; he sabido tus historias, pero con Marga y nuestra casa, en nuestra cama, eso ya no.
            No dijo ni palabra, salimos dando un portazo y nos fuimos al coche en el que habíamos cargado ya las maletas. Encima de la mesa le dejamos nuestro móvil (dado de baja, claro) para que no pudiera incordiarnos. Nos debe de seguir buscando por Tarragona, pero… trabajo nuevo, ciudad nueva( no digo por si acaso), casa nueva y ¡VIDA NUEVA! 


(continuará)

6 comentarios:

  1. Eso es toda una estrategia bien montada...
    Por cierto, conocemos a Pat, pero.... y tú ¿cómo te llamas? Porque... cabeza narradora, así, queda muy frío ¿no?

    besos

    ResponderEliminar
  2. Esta historia me suena como propia. Ah! y yo me cambio el próximo día 15!

    Un abrazo, encantada de conocerte.

    ResponderEliminar
  3. uy cometí el error de empezar el cuento por acá..ahora mismo lo subsano

    ResponderEliminar
  4. Me había perdido este post tuyo, Pat.
    Volveré de nuevo con más calma.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  5. Vaya, os habeis lanzadao, de coña, eso, sin concesiones.

    Besos

    ResponderEliminar
  6. Los hay así que no miran ni en que cama se acuestan... ainsss!!!
    Besos, Patt.

    ResponderEliminar